El
viaje a China: una experiencia única
China es un
país que parece destinado a ejercer una profunda fascinación
para los occidentales. Una fascinación que refleja no sólo
sus particularidades, sino nuestros propios anhelos y esperanzas.
A pesar del aumento espectacular de las comunicaciones, de la multiplicación
de los intercambios artísticos y culturales, y de las relaciones
entre las gentes que están convirtiendo nuestro planeta en
una verdadera "aldea global", el nombre de China parece
seguir asociado todavía hoy a epitetos como "maravillosa",
"misteriosa", "profunda". Adjetivos todos que
reflejan la profunda incomprensión que sigue separando paises
y continentes.
Nuestra imagen
de China baila entre los fragmentos de una cultura llamada milenaria
cuyos posos aún nos alcanzan de múltiples y variadas
formas: el tai chi, el f eng
sui, el taoísmo o la medicina tradicional, y otra imagen
que nos vende la prensa que convierte este país en dechado
de injusticias y carente de libertades.
Y aunque cada
una de estas imágenes parece aportar su granito de arena
a la comprensión de la realidad de este inmenso país,
ninguna es cierta del todo. Sólo la experiencia personal
de nuestro viaje nos permitirá organizar de forma adecuada
los dispersos fragmentos de información que intentan configurar
este país. Y es que viajar es una experiencia que comprende
multitud de situaciones, cuya composición responde a su vez
a un gran número de factores relacionados con el viajero
y el lugar que se visita. Una experiencia siempre diferente en esta
China de las mil caras que se ha convertido este país en
la actualidad.
China sigue
siendo un país en el que cualquier tipo de maravilla parece
posible, un país siempre misterioso y desconocido. Más
allá de los estereotipos y de las frases hechas, de la propaganda
de unos y la contrapropaganda de otros, está un país,
con toda la riqueza histórica y humana que se pueda desear.
Además
de esa China monumental, esa China clásica que cada vez se
convierte en un lugar más familiar para los viajeros occidentales,
aún existen otras chinas, las chinas de las fronteras, habitadas
por pueblos aún escasamente conocidos,
en ellas se pueden encontrar los restos de reinos legendarios y
culturas sorprendentes que, a pesar de haber sido incorporados al
mundo chino, conserva en la actualidad un buen número de
características especiales.
China florece
ahora como no lo ha hecho antes, con sus cosas buenas y sus cosas
malas, con sus miserias y sus tragedias, sus desigualdades, sus
maravillas, sus secretos desvelados y esos otros que se quedan a
medias. Y lo cierto es que quien se acerque a ella no saldrá
decepcionado, pues cualquiera que sea su punto de interés,
encontrará una oferta de actividades capaz de colmar sus
expectativas.
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