La milenaria Luoyang |
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Luoyang es una de las ciudades más antiguas de China y sin embargo una de las más modernas. Su importancia histórica tal vez sólo admita parangón con Xian, pero de aquella en la ciudad no queda ninguna muestra. La Luoyang de hoy se puede confundir con cualquier pequeña capital de provincia, con sus calles animadas y sus miles de taxis amarillos circulando continuamente a la espera de clientes. Y en cierta forma a veces parece que ese ritmo aún provinciano de la ciudad, con sus tiempos muertos, casi detenidos, le liga un poco con su pasado, mejor que los bruscos cambios que han transformado a algunas ciudades en unos años. Las Grutas de Longmen, o de la Puerta del Dragón. Deben su nombre a estar situadas a la orilla de un río que discurre entre dos montañas, dicen que el paso que queda entre ellas se asemeja a un dragón, y de ahí su nombre. Su construcción comenzó a fines del siglo V, cuando los Wei del Norte, esos Xiongnu sinizados que tanto hicieron por la difusión del budismo, trasladan su capital a Luoyang. Durante muchos años, generaciones de escultores tallaron en la roca de la ladera de la montaña más de 100.000 imágenes de Buda, agrupadas en casi 2000 cuevas de todos los tamaños y más de 700 nichos. Cada emperador, cada noble contribuyó a la formación de esta obra maestra. Las Grutas se siguieron construyendo durante las dinastías siguientes, Sui y Tang, aunque la mayoría datan del siglo VI y VII. Hoy en día se extienden casi mil metros en la ladera de la montaña. Junto con las Grutas de Mokao en Dunhuang y las de Yungang en Datong son consideradas uno de los tres tesoros de la escultura china. Templo del Caballo Blanco. Fue el primer templo budista que se construyó en suelo chino, en el año 68 de nuestra era, aunque las salas que se visitan actualmente son reconstrucciones mucho más modernas, de la dinastía Ming y Qing. Está a once kilómetros de Luoyang, y debe su nombre a que, según la leyenda, el funcionario enviado por el emperador Mingdi para saber que era esa religión de la India de la que tanto se empezaba a hablar en China, regresó a Luoyang acompañado de dos monjes hindús y dos caballos blancos que portaban las escrituras budistas y algunas estatuas. Museo de Luoyang Destacan sus artefactos
de la cultura Yangshao, así como los objetos de la dinastía
Xia desenterrados en Erlitou, que permiten hacernos una idea de cómo
era la vida de los chinos en esos tiempos remotos. Parque Wangcheng, o Ciudad Real. Eestá situado sobre el lugar donde estaba la Ciudad Imperial de los Zhou del Este, hoy no hay nada de esta dinastía, por lo que mejor disfrutar del parque, en abril se celebra en él las exposiciones de peonías, y la de linternas en la fiesta del mismo nombre, y no buscar unas ruinas que no existen. La Ciudad Antigua Es el asentamiento que quedó en Luoyang desde la pérdida de su gloria imperial hasta principios de este siglo. Hay casas antiguas, un pequeño barrio árabe, una serie de calles con el encanto de la vida que se desarrolla allí mismo, y un antiguo Centro de Comerciantes, que se utiliza ahora como Museo de Artesanías de la Provincia de Henan. Museo de las Tumbas Antiguas. A siete kilómetros
de la ciudad, es un parque al que se han llevado una veintena de esculturas
provenientes de Luoyang y los alrededores. Destaca una tumba de la dinastía
Han, con restos de pinturas murales, y otras de la misma época
con bastantes objetos funerarios.
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